Deja de luchar con tus pensamientos: La «defusión» en ACT para calmar la mente.

¿Cuánta energía dedicas cada día a luchar contra tus propios pensamientos? Esa batalla interna contra la ansiedad, la autocrítica o las preocupaciones recurrentes es agotadora y, a menudo, contraproducente. La terapia de aceptación y compromiso (ACT) nos ofrece un enfoque radicalmente diferente: en lugar de intentar controlar, cambiar o eliminar los pensamientos no deseados, nos enseña a cambiar la relación que tenemos con ellos. La clave no es ganar la guerra, sino dejar de luchar.

Este cambio de relación se logra a través de un proceso llamado «defusión cognitiva». Imagina que tus pensamientos son como un par de gafas a través de las cuales ves el mundo. Cuando estás «fusionado» con ellos, ni siquiera te das cuenta de que llevas las gafas puestas; crees que lo que ves es la realidad absoluta («soy un fracaso», «algo malo va a pasar»). La defusión consiste en «quitarse las gafas» para poder observarlas. Es el proceso de dar un paso atrás y ver los pensamientos como lo que realmente son: simplemente palabras, imágenes y sonidos que aparecen en tu mente, no verdades literales ni órdenes que debas obedecer.

Una técnica de defusión muy sencilla y poderosa es la de «ponerle un prefijo» a tus pensamientos. En lugar de quedarte atrapado en el pensamiento «No seré capaz de hacerlo», puedes reformularlo diciendo mentalmente: «Estoy teniendo el pensamiento de que no seré capaz de hacerlo». Este pequeño cambio lingüístico crea una distancia psicológica inmediata. Te permite reconocer que tú eres la conciencia que observa el pensamiento, no el pensamiento en sí mismo.

La metáfora del «Tira y Afloja» ilustra perfectamente este concepto. Imagina que estás jugando a tirar de una cuerda contra un monstruo enorme que representa tus pensamientos y sentimientos difíciles. Entre vosotros hay un pozo sin fondo. Luchas con todas tus fuerzas, te agotas, pero el monstruo no cede y te acercas peligrosamente al abismo. ¿Y si simplemente sueltas la cuerda? El monstruo sigue ahí, pero ya no estás enredado en una batalla agotadora. Has liberado tu energía para moverte en la dirección que realmente te importa.

La defusión no hace que los pensamientos difíciles desaparezcan, pero les quita su poder para dictar tus acciones. Te permite experimentar ansiedad sin que la ansiedad te controle. En «Psicología con Consciencia», consideramos esta habilidad como una de las claves para la libertad interior: aprender a observar tu mente con curiosidad en lugar de con juicio, abriendo un espacio de flexibilidad psicológica desde el cual puedes elegir cómo quieres vivir tu vida.

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